Música electrónica con IA

Música electrónica con IA

Crea Música Electrónica con Inteligencia Artificial

Crea tu canción gratis y conviértela en video. También puedes cantarla con tu voz clonada.

  • Gratis para empezar
  • Lista en minutos
  • Sin saber música

Cómo funciona

  1. Cuenta tu idea

    Escribe de qué va tu canción o pega tu propia letra en español.

  2. Elige el estilo

    Selecciona el género y el tipo de voz que quieres escuchar.

  3. Crea y comparte

    En minutos tienes tu canción lista para descargar, compartir o volverla video.

Ideas para empezar

Toca una idea y la abrimos lista para crear. Después la cambias a tu gusto.

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En la electrónica —o EDM, como se la llama en las carteleras de festival— manda el arreglo antes que la melodía. Una pista se organiza como una curva de tensión: la intro con solo percusión para que un DJ pueda mezclarla, el build-up que suma capas y va abriendo el filtro hasta que casi incomoda, el drop donde entra el bajo con toda la energía, y el breakdown que lo baja todo para poder volver a subir. Esa curva se escribe con palabras —"build-up largo, drop en el segundo cuarenta, breakdown con pad"— y Musica AI la levanta con sintetizadores, batería programada y efectos.

El tempo es el dato que más define el estilo, así que conviene darlo con números. El house se mueve entre 120 y 128 pulsaciones por minuto con el bombo en cada tiempo y palmas al contratiempo. El tech house y el techno suben a 128-140 y se vuelven más secos, repetitivos y oscuros. El trance ronda las 138 con arpegios rápidos y pads enormes. El dubstep se escribe a 140 pero suena a medio tiempo. El drum and bass corre a 174 sobre breakbeats partidos. Y el UK garage se queda en 130 con la caja desplazada de sitio.

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También ayuda hablar de sonido y no solo de género. Un bajo puede ser redondo y sub-grave, rasgado y modulado, o un pulso corto que responde al bombo; un sintetizador puede ser un pad que flota, un pluck seco, un lead agudo o un acorde de acid que se retuerce. Y los efectos tienen nombre propio: el barrido de ruido blanco que anuncia el drop, el platillo invertido, el eco que se dispara al final de una frase, la compresión que hace respirar la mezcla entera al ritmo del bombo. Menciona dos o tres de esos términos y la pista deja de sonar anónima.

Cada familia tiene su origen y su carácter. El house nació en Chicago a mediados de los ochenta sobre cajas de ritmo baratas y todavía hoy vive del bombo constante y de la voz filtrada; el deep house baja las luces con acordes de séptima y bajo suave; el tech house lo cruza con la sequedad del techno; el afro house y el organic house meten percusión acústica y cantos. El techno vino de Detroit y prefiere la repetición sin adornos: pocas notas, mucha textura y una tensión que crece durante minutos enteros.

La otra rama es la del bajo. El dubstep británico partió el compás por la mitad y puso el grave a hablar; el drum and bass acelera la batería y deja el sub-grave abajo, quieto; el future bass rellena el espectro con sintes que respiran y se abren en cada golpe; el bass house cruza el house con esos graves rasgados. Son estilos que se reconocen por el drop, así que describir cómo lo quieres —limpio, sucio, en medio tiempo, con un silencio justo antes— vale más que cualquier otra indicación.

Conviene distinguir también entre lo que se hace para bailar de madrugada y lo que se hace para un escenario grande. El techno de club es hipnótico, largo y con pocos cambios; el big room de festival concentra toda la energía en un drop enorme y en una melodía que se pueda cantar con las manos arriba; el progressive house se queda en medio, construyendo durante un minuto entero antes de soltar nada. Decir el contexto —"para un set de madrugada", "para escenario grande"— orienta el arreglo mejor que una lista de instrumentos.

La electrónica también tiene acento latino y aquí se trata como estilo propio. El moombahton nació de un accidente feliz: bajar un tema de house hasta unas 108 pulsaciones, punto en el que el ritmo se cruza con el dembow, y ese híbrido lento y percusivo sigue funcionando en pista. El global bass agrupa lo que hoy suena en las discotecas de Bogotá, Medellín, Lima o Buenos Aires: guaracha, aleteo, tribal guarachero, patrones caribeños pasados por un sintetizador. Y el tech house latino mete conga y timbal dentro de un groove de club europeo.

Aquí nadie echa de menos una letra: la mayoría de lo que suena en un club es instrumental, y si dejas ese campo vacío obtienes exactamente eso, una pista completa lista para pinchar, para entrenar o para ir debajo de un video. Cuando quieres voz, lo habitual no es un verso entero sino un estribillo corto y un vocal chop —una palabra recortada y repetida como si fuera un instrumento— que vuelve en cada drop. Las dos opciones se piden igual de fácil en Musica IA.

Dos detalles más que se notan en pista. La tonalidad: la menor y fa menor dan ese aire melancólico de club nocturno, mientras que las tonalidades mayores empujan hacia lo luminoso y festivalero. Y la duración: un tema pensado para pinchar agradece intro y salida largas, mientras que uno pensado para un video corto tiene que llegar al drop antes de los quince segundos. Si dices para qué es, la estructura se acomoda sola.

Con eso puedes armar la pista de apertura de un set, el fondo de un reel o de un directo, música de gimnasio o de estudio, o la maqueta de una idea que después llevarás a tu propio programa de producción. Genera dos o tres versiones del mismo encargo cambiando solo el tempo: la misma progresión a 124 y a 138 son dos canciones distintas, y una de las dos es la que buscabas. La primera pista es gratis.

Qué puedes producir

  • House a 124 BPM con bombo en cada tiempo y palmas al contratiempo
  • Techno seco de madrugada, trance con arpegios o drum and bass a 174
  • Drops de dubstep en medio tiempo con bajos modulados
  • Moombahton y global bass latino con base de dembow
  • Pistas instrumentales para pinchar, o con estribillo cantado

Preguntas frecuentes

¿Puedo generar una pista instrumental para pinchar en un set?

Sí. Si no escribes letra, Musica AI (Musica IA) devuelve la pista instrumental completa, con su intro, su build-up y su drop. Y si la quieres con voz, pide un estribillo corto o un vocal chop repetido.

¿A cuántos BPM debo pedir mi tema?

Depende del subgénero: house 120-128, techno 128-140, trance alrededor de 138, dubstep 140 con sensación de medio tiempo y drum and bass unos 174. Indícalo en el prompt y la pista se ajusta.

¿Qué es el moombahton y cómo lo genero?

Es house ralentizado a unos 108 BPM cruzado con el patrón de dembow. Pídelo por su nombre —"moombahton a 108 BPM"— y añade si lo quieres tropical, oscuro o con voz.

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